El Cairo 678

El Cairo 678 trata el tema del acoso sexual en Egipto, a través de las experiencias cotidianas de tres mujeres muy distintas, unidas por el hecho de ser todas ellas víctimas de una forma u otra de la agresión. Mohamed Diab crea escribe esta película con el fin último de crear debate en torno al acoso sexual, planteando sus causas, consecuencias y las diferentes formas de enfrentarlo, huyendo de victimismos y recursos lacrimógenos.

Mohamed Diab es un director de éxito en Egipto, donde sus cuatro anteriores películas fueron muy conocidas, llegando alguna de ellas a formar parte ya de la cultura popular egipcia. Tras estos éxitos, Diab decidió dedicar su talento a crear una película polémica, que creara debate sobre un tema que corroe  en silencio la sociedad egipcia, el acoso sexual a las mujeres.  Esto es lo primero que se debe conocer sobre El Cairo 678: es una película pensada para reventar taquillas, levantar revuelo y crear debate social, y tiene todos los ingredientes para ello. Ataca de manera provocadora y no victimista el tema del acoso, pone el dedo en la llaga en el análisis del problema, y toca temas cruciales (como la universalidad del machismo, que afecta a todas las mujeres, la culpabilización de las víctimas en vez de las de los agresores). Todo ello acompañado de una estupenda actuación de las actrices principales, que además son muy conocidas en Egipto (Bushra, la actriz principal es toda una personalidad, actriz, reportera y cantante pop, y gracias a su interpretación El Cairo 678 ganó el premio a la mejor Actriz en el Dubai Film Festival de este año). En resumen, todos los elementos necesarios para conseguir repercusión en Egipto.

El Cairo 678 consigue mostrar, en pocas palabras, el trauma colectivo que sufren las mujeres egipcias independientemente de su estrato social.  Y por supuesto, la película ha sido objeto de gran controversia en Egipto. Como relata el propio director El Cairo 678 en ocasiones fue recibida en los cines con burlas y comentarios irónicos, y acabó la película con un gran silencio en las escenas más dramáticas.

Por todo lo anterior, a la película se le perdonan algunos fallos. En ocasiones se peca de un tratamiento y una narrativa demasiado convencional, las tramas secundarias fallan, y se hacen muchas concesiones a permitir un visionado fácil. Pero el objetivo de suscitar el debate está ahí, y no olvidemos que en Egipto, a pesar de los valientes esfuerzos de muchas mujeres y hombres, de autores como Mohamed Diab, el acoso sexual es un tema vergonzoso.

La película plantea las historias de Fayza (Bushra), una mujer de clase obrera, Seba (Nelly Karim) una mujer acomodada,  y una joven, Nelly (Nahed El Sebai),  que intenta convertirse en la primera mujer monologuista de Egipto, mientras acude a diario a su trabajo rutinario y mal pagado (una verdadera representante de la juventud de Tahrir). Sus tres historias están basadas en hechos reales, siendo una de ellas, la historia de Nelly, una recreación de la historia de Noah Rousdhy, la primera mujer en presentar y ganar una denuncia por acoso sexual en Egipto.

Una anécdota de la película, es que en el rodaje de la escena en el que el personaje de Seba sufre una agresión durante las celebraciones de una victoria futbolística (se rodó en las celebraciones de un Argelia-Egipto) la actriz sufrió realmente una agresión, sin que la presencia del resto del equipo pudiera evitarlo (la actriz Nelly Karim se negó a rodar la escena ella misma, ya que lo consideraba demasiado arriesgado, así que la que fue agredida era una “doble”). Cuando Mohamed Diab instó a la joven agredida a presentar una denuncia, la joven se negó a causa de las presiones familiares y al miedo al estigma de haber sido agredida. Un buen reflejo de la situación en Egipto, donde las leyes existen y se puede denunciar el acoso sexual, pero muy pocas mujeres lo hacen, al culparse a sí mismas por la agresión y por el miedo al “qué dirán”.

La película cobra más importancia en el contexto egipcio actual, un año después de las revueltas populares del 25 de enero, que llevaron al derrocamiento del régimen de Mubarak. Los problemas y dificultades de conciliar las distintas demandas y posturas de una sociedad diversa, igual de diversa que el movimiento de ciento de miles de personas que ocuparon la plaza Tahrir. Un año después de la caída de Mubarak el 11 de febrero del 2011, Egipto sigue en plena ebullición: para algunos la revolución ya ha culminado, con la caída de Mubarak y las elecciones. Para otras muchas revolucionarias y revolucionarios, la lucha no ha hecho más que empezar.

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